sábado, mayo 10, 2008

El valor del agua dulce


En Madrigal nunca hemos valorado el agua dulce. Abundaba y abunda tanto por doquier que nos hemos insensibilizado ante el agradable y dulce susurro de sus aguas frías y cristalinas. Hace ya miles de años que los latinos decían ab asuetis non fit passio que libremente traducido quiere decir: la costumbre no genera pasión. El propio nombre Madrigal significa curso o cauce de agua. Pero en la actualidad todos somos conscientes de la importancia y del valor del agua dulce en nuestra península y de los conflictos que está generando entre regiones. Algunos líderes mundiales pronostican que el acceso al agua dulce será uno de los principales conflictos en el mundo. En nuestra propia piel de toro, el agua es fuente de poder y su escasez fuente de discordia. El aumento de la población implica la reducción de la disponibilidad del agua dulce por persona. Además, la contaminación de las aguas reduce dicha disponibilidad. En el siglo XX, el mundo ha triplicado la población y ha multiplicado por seis el uso del agua (Rijsberman, 2003). La escasez de agua conduce al hambre y la pobreza. Cerca de 1400 millones de personas viven sin agua potable y en situación de extrema pobreza.

Cuando yo era niño mi querida preceptora, "tía" Severa, y el temido maestro D. Baldomero, de los que ya he hecho mención en este blog, me enseñaron que el componente más importante de nuestro cuerpo es el agua. Que dos terceras partes de nuestro peso es agua. Y que a nivel mundial, el agua cubre 2/3 partes de nuestro "planeta azul". Lo que no me enseñaron o en mi inocencia no entendí, es que de esa abundancia de agua el 97% es salada, el 2.24% es agua dulce congelada en los casquetes, glaciares y aguas subterráneas profundas y sólo el 0.26% es agua dulce accesible para el consumo humano.

Como me gusta remontarme a los filósofos, -no en vano llevo el nombre de uno- el primero y mas famoso de los Siete Sabios de Grecia, Tales de Mileto (hoy ciudad de Turquía), nacido siete siglos a.de C., gran astrónomo y matemático en su época, afirmaba que el agua es el principio de todas las cosas. Y nos dejaba a través de Aristóteles que le denominaba el primero de los "filósofos de la naturaleza" una imagen poética: La tierra descansa o flota sobre el agua. Así ocurre por fortuna en nuestra tierra verata y que dure por los siglos.

Hay dos valores que tiene Madrigal y toda la zona de la Vera que muy pronto formarán parte de su riqueza nacional aunque los economistas, los políticos o los estadísticos apenas lo aprecien hoy y no aparezca en la Contabilidad Nacional: el agua y el medio ambiente. El agua es esencial para cualquier clase de vida en la tierra. Con el calentamiento global y el cambio climático se observa en distintas zonas del mundo un proceso de desertización, descenso del caudal de los ríos, desaparición de acuíferos y reducción de las precipitaciones. Ya no llueve con la regularidad a la que estábamos acostumbrados dicen los más viejos madrigaleños. No llueve en el momento ni en el lugar adecuado como consecuencia de un régimen de lluvias muy desigual y de una distribución muy irregular. En España existe una gran descompensación entre las vertientes atlántica y mediterránea. Esta última, sólo recibe un tercio de la aportación total de los ríos de la Península.

Este panorama negativo en muchas zonas de la superficie terrestre, produce un impacto irreversible en los ecosistemas más vulnerables, especialmente en la flora y fauna que experimentan cambios morfológicos y genéticos en varias de sus especies. A este problema hemos de añadir la intervención del hombre que con sus vertidos físicos o químicos está contaminando las fuentes, gargantas o ríos, manipulando los cauces y deforestando o erosionando tierras que afectan a la capacidad de retención o procesos de circulación naturales. Estas agresiones están colapsando el ciclo hidrológico o alterando su equilibrio. El agua que vuelve a la naturaleza llega muy contaminada, transportando virus y bacterias que constituyen una amenaza para la vida de la población. Se estima que un 80% de todas las enfermedades y más de un tercio de las muertes producidas en los países en vías de desarrollo están provocadas por el consumo de agua contaminada. Casi la mitad de los ríos y los lagos del planeta Tierra están actualmente muy contaminados. Para que el crecimiento urbano no suponga un obstáculo insuperable en el ciclo natural del agua, es básico por un lado, mantener, en la medida de lo posible, el recorrido natural del agua de lluvia y por otro, recoger en las zonas impermeabilizadas el agua tan rápido como sea posible para su almacenamiento en depósitos y su posterior reutilización evitando el arrastre de sustancias nocivas.

Nuestra tierra es zona agrícola de regadío y antiguamente se regaba a manta o de la acequia o reguera al surco de la tierra. Como nieto y familia de agricultores que chorreaban humildad por todas partes, me tocó en mi adolescencia y juventud echar una mano en las ingratas y mal pagadas labores del campo. Entonces, el agua no costaba dinero y como era gratis no se valoraba. La rentabilidad del riego exige actualmente ahorro de agua, racionalización del sistema y modernización de las explotaciones agrícolas para la eficaz producción de alimentos. Con la crisis alimentaria existente y la que se avecina habrá que reflexionar otro día sobre la producción de alimentos. La situación es muy grave ya que la población crece más rápida que la capacidad de alimentar a esa población. El agua es imprescindible para el desarrollo, el crecimiento económico y la creación de un sistema que asegure el bienestar social. El agua dulce de nuestro entorno es un bien que debemos cuidar y elevar sus estándares de pureza y calidad.

Manuel Cabral, poeta dominicano del siglo XX ya fallecido, dice en un breve poema sobre el agua:

Agua tan pura que casi
no se ve en el vaso de agua.

Del otro lado está el mundo.
De este lado casi nada...

Un agua tan pura, tan limpia
que da trabajo mirarla.

sábado, mayo 03, 2008

Los desastres de la Guerra de la Independencia


El pasado 1 de marzo escribí sobre el Bicentenario de la Guerra de la Independencia en Plasencia y la Comarca de la Vera. Goya, genial pintor aragonés, vivió y plasmó magistralmente los excesos y el horror de las tropas francesas. Esto no le dificultó años después, su exilio en Burdeos tras el regreso del déspota Fernando VII con su régimen absolutista y su acoso a los liberales. Su sensibilidad acusó el impacto de la Guerra de la Independencia y su testimonio fue estremecedor. Sus estampas fueron un alegato contra la violación, la barbarie, la crueldad, la muerte y un himno al heroísmo, al honor, a la libertad y a la vida. Son 82 grabados que realizó entre 1810 y 1815 sobre los sucesos ocurridos.

El grabado es el efecto del dibujo realizado sobre una plancha de madera o metal con las técnicas artísticas empleadas en su desarrollo como son aguafuerte, aguatinta, punta seca o buril. Unos grabados los elaboró con ácido o aguafuerte y otros con incisiones o surcos realizados directamente en la plancha. Una vez que los surcos están llenos de tinta se transmiten directamente al papel en su contacto con éste. Hace 3000 años que los Sumerios en Mesopotamia produjeron originales múltiples partiendo de piedras cilíndricas en las que tallaban sus dibujos o diseños que dejaban impresos en arcillas blandas. Pero es a principios del siglo II cuando los chinos inventan el papel e inician la técnica conocida del grabado. En el Renacmiento floreció el grabado con Alberto Durero que fue el gran maestro gráfico. En el siglo XVII, Italia fue la gran productora de grabados. Tiepolo marcó una tendencia y tuvo gran influencia en Goya considerado el artista gráfico más importante del arte español. Al pintor aragonés le sedujo la reproducción masiva de imágenes con creación y calidad, el mejor medio de expresión para ejercer la crítica social y restablecer la regeneración moral y social del país. La utilización del aguafuerte en los grabados permite destacar los contrastes del claro-oscuro con la iluminación de las personas frente a su entorno más sombrío y lóbrego.

Cada uno de los 82 grabados lleva un título. Destacaremos algunos al azar: 1808, tristes presentimientos de lo que ha de acontecer. Se publicó en 1863. Es el primer grabado que abre la serie. El contenido es un hombre arrodillado con los brazos abiertos y la mirada elevada al cielo. La soledad del hombre frente al desastre, la barbarie y la guerra. Con razón y sin ella. Es la escena en que unos soldados franceses se disponen al fusilamiento de un grupo de civiles. Ninguna razón justifica la muerte de un indefenso. Qué valor. Una mujer encima de unos cadáveres anónimos dispara un cañón contra los franceses. La imagen de la heroína Agustina de Aragón. Ya no hay tiempo. Unas mujeres víctimas de la violación del ejército francés. Una escena patética que repite en varias estampas.

Son 82 escenas que representan la cruda realidad de estampas vividas y recordadas por Goya hace 200 años, con cuerpos torturados y salvajemente asesinados por las tropas francesas y soldados franceses muertos con puñales y hachas por civiles españoles. Goya muestra la esencia del ser humano y la visión crítica de su época con gran inteligencia e imaginación. Su calidad artística y belleza formal es equiparable a las obras de Durero, Rembrand o Picasso.

sábado, abril 26, 2008

El cerdo ibérico extremeño


Entre las distintas razas porcinas españolas denominadas "Tipo Ibérico" destaca especialmente la "Extremeña Retinta" que se remonta en su origen morfológico a tiempos prehistóricos. Hay autores que encuentran el origen de los cerdos domésticos en distintas especies de jabalíes salvajes. Primitiva y ancestralmente el cerdo era conocido, entre otras denominaciones, con el término latino sus mediterraneus. En los hallazgos de los yacimientos prehistóricos investigados pertenecientes a los años 3.600 a. de C. se han encontrado distintas clases de cerdos domesticados, antes salvajes. La domesticación del cerdo está vinculada a la agricultura primitiva. En los yacimientos extremeños de Fuente de Cantos, Malpartida de Cáceres, Cáceres, Medellín y Botija, del año 2000 a. de C. hasta la época romana, se han encontrado 7 especies domesticadas y 11 salvajes.

Los hijos de Israel en su camino hacia la tierra prometida, recibieron el mandato de Dios, a través de Moises y Aarón, expresado en el capitulo XI del Levítico de abstenerse de comer carne de cerdo. De la carne de éste no comáis ni toquéis su cuerpo porque es inmundo para vosotros. Todas las religiones tratan de proteger la vida, la salud, y tanto en aquella época como posteriormente en la era de Mahoma, se prohibió comer carne de cerdo por razones sanitarias. La Cuaresma y la abstención de comer carne por la Iglesia Católica era una protección y purificación del cuerpo humano contra los excesos de carne, especialmente de caza, y vísceras en general que producían la enfermedad de la gota que se originaba por un aumento descontrolado del ácido úrico asociado a un abuso de alimentos ricos en purinas. El cerdo estaba infectado de triquinosis, infección que transmitía a las personas que comían carne cruda o poco cocinada, invadida de larvas de un parásito que producía la muerte. Tácito expresaba que los israelíes no comían carne de cerdo porque la consideraban portadora de lepra. Sin embargo, numerosas culturas, algunas ya vistas en este blog como la de los Vetones, han dejado figuras de verracos labradas en piedra de granito como símbolos de la importancia del cerdo. Sobre sus significados totémicos, religiosos, fetichistas o mágicos hay distintas interpretaciones.

Tres años a. de C. Columela, de origen gaditano, ya escribió un tratado sobre el ganado de cerda. En la España Visigótica el ganado porcino tenía gran importancia. Los cerdos malandares y granilleros de épocas no tan lejanas en Extremadura, recuerdan los puercos errantes de la era visigótica. En Curiosidades de la vida madrigaleña en el siglo XV o en el Fuero de Plasencia en la Edad Media ya he comentado sobre los porqueros y el cuidado o prohibiciones de los cerdos en pueblos y ciudades. En Trujillo algunas familias importantes y conocidas tenían en los cuarteles de los escudos de armas varios cerdos. La fiesta de San Antón que se celebra a mitad de enero nació en el siglo XVI vinculada a la popularidad del cerdo. Según Caro Baroja, los porqueros elegían entre ellos un rey y otro entre los cerdos. En un pueblo de Salamanca tan querido y tan próximo a Extremadura como es La Alberca la tradición del "marrano de San Antón" se remonta a la Baja Edad Media. El 13 de junio, festividad de San Antonio, un cochino ibérico atado por una de sus patas a la escultura en honor del marrano que se encuentra junto a la iglesia parroquial, es bendecido por el párroco y soltado por las calles del pueblo con una campanilla colgada al cuello para que sea alimentado por los vecinos y los miles de turistas que visitan el bello municipio. El cochino ibérico suele pesar unos 20 kilos cuando se le suelta y tras la subasta y sacrificio en enero tiene un peso aproximado de 150 kilos.

El ciclo productivo de los cerdos alimentados con bellotas es de tiempos inmemoriales, especialmente en la zona de dehesas dentro del bosque mediterráneo donde abundan las encinas y los alcornoques. Hace 2000 años Estrabón destacaba que la Península Ibérica en su mayor extensión es poco habitable, pues casi toda ella se halla cubierta de montes, bosques y llanuras de suelo pobre y desigualmente regado. El propio geógrafo griego ya manifestaba la alimentación con bellotas de los habitantes de las sierras que las secaban y trituraban para hacer pan. La zona adehesada actualmente en España es de casi 3.300.000 hectáreas, de las cuales Badajoz tiene 520.000 hectáreas, un 16%, y Cáceres 425.000 hectáreas, un 13%. Casi un tercio del área del cerdo ibérico se encuentra en Extremadura. El resto se lo reparten por este orden, de mayor a menor, entre Córdoba, Huelva, Ciudad Real, Sevilla, Salamanca, Toledo, Cádiz, Zamora, Málaga y Ávila. La composición analítica de la bellota es la siguiente: Cáscara 18,85%, Pulpa fresca 81,15%. La Pulpa fresca tiene un 30,85% de humedad y un 51% de materia seca y la materia seca tiene un 90,68 de harina desengradasa y un 9,32% de aceites. Estos aceites son muy importantes pues tienen unos ácidos grasos y de estos, el mayor porcentaje que tiene la bellota es el ácido oléico de un 65% a un 71%. Este mismo ácido graso es el que tiene la aceituna, por eso a un cerdo alimentado con bellotas se le denomina un olivo con patas. Otra semana comentaremos las propiedades nutritivas y medicinales del jamón ibérico de bellota. Con antiguedad secular existían en Extremadura "montaneros" u otra preciosa denominación "mayordomos de montarazía" que inspeccionaban y pronosticaban la cosecha de bellotas, según nos relata Eduardo Laguna Sanz, a los que nuestro poeta Gabriel y Galán dedicó estos magistrales versos:

Pocas habrá tan certeras
cual sus sagaces miradas
para arrendar otoñadas
y calcular montaneras,
pesar un novillo a ojo,
vender oportunamente,
saber observar prudente,
saber mirar de reojo.



El cerdo ibérico extremeño alimentado con bellotas es, hoy, un manjar de dioses no prohibido, y aunque hay muchas industrias extremeñas con marcas de excelente calidad, quiero destacar una marca precisamente en la Alberca (Salamanca), EMBUTIDOS Y JAMONES FERMIN, que sacrifica y cura cerdos extremeños, primer matadero e industria homologados por las autoridades americanas y japonesas, que posee unos jamones y embutidos deliciosos en sabor, aroma, color, olor, textura y "retrogusto". Cuando pruebes uno de estos jamones ibéricos de bellota y aprecies el "retrogusto" del bouquet final, apreciarás lo que es degustar un jamón celestial.

sábado, abril 19, 2008

Los "zurbaranes" de Guadalupe


El pintor extremeño Francisco de Zurbarán es uno de los artistas más notables de la escuela barroca sevillana. Nació en 1598 en Fuente de Cantos, hoy provincia de Badajoz, y a finales del siglo XVI perteneciente al Reino de Sevilla. Contemporáneo y amigo del gran genio sevillano, Diego Velázquez. La pintura religiosa del extremeño está preñada de un profundo misticismo inspirado en los claroscuros de Caravaggio que había gravitado en su destino. Contaba 19 años a la sazón cuando se estableció en LLerena y se casó con María Páez con la que tuvo tres hijos, María, Juan, pintor como su padre, e Isabel Paula. Tras la muerte de su primera esposa se casa nuevamente en 1625 con Beatriz de Morales, viuda adinerada, diez años mayor que él. En 1628 emprendió su viaje a Sevilla. Se vuelve a casar por tercera y cuarta vez, esta última con Leonor de Tordera, hija de un orfebre, 18 años más joven que el pintor. De ella nacieron seis hijos más. Fue un pintor tan prolífico en obras como en hijos. Su pintura religiosa más que un estilo pictórico es un estilo vital.

A pesar de su estancia en Sevilla y sus frecuentes viajes a Madrid siempre mantuvo un estrecho contacto con Extremadura, tanto de carácter personal como profesional. Destacan, en este segundo aspecto la serie de Frailes Jerónimos que realizó para la Sacristía del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. En la década iniciada en 1630 trabajó para la mayoría de las órdenes religiosas. En 1600 había en Sevilla treinta y siete conventos religiosos de distintas congregaciones. En 1634 se produce un hecho fundamental en su vida, el traslado a Madrid para pintar al servicio del rey Felipe IV en el Palacio del Buen Retiro, los trabajos de Hércules. Es en estos años cuando las órdenes monásticas sintieron un profundo aprecio por la espiritualidad de su pintura. El 2 de marzo de 1639 se comprometió con el Vicario del convento de San Jerónimo de Buenavista de Sevilla-como cesionario del Prior de Guadalupe- a realizar siete grandes cuadros con episodios protagonizados por los propios monjes jerónimos del monasterio extremeño. La composición final fue de ocho lienzos. La misa del Padre Cabañuelas, concluido en 1638, fue realizado por el pintor como prueba. El precio acordado por los siete cuadros fue de siete mil trescientos cincuenta reales, negociados en dos pagos, la mitad del precio pactado a cobrar en los primeros días del mes de abril y el resto sobre el día 15 de agosto de 1639, fecha de finalización de los cuadros. Zurbarán recurrió a su equipo de colaboradores para cumplir a tiempo con el plazo fijado de cinco meses. El último plazo de pago se retrasó y el pintor tuvo que otorgar poderes a Juan Tornel, artesano de guantes vecino de Sevilla, para que realizara el cobro en su nombre.

La Sacristía de Guadalupe es más suntuosa y espléndida que la de El Escorial. Es una nave de cañón sobre planta rectangular con cinco tramos y arcos con lunetos divisorios. En la bóveda destaca la pintura al temple con adornos de flores, roleos, festones y otros. Y en los espacios de los muros la ejecución magistral del imperecedero pintor extremeño, la mística realidad del pintor de los monjes, la plasticidad de sus memorables trazos visuales, sublimes, angélicos, espirituales. A cada fraile le pinta con los singulares rasgos de su caracter y adornado de sus virtudes. Un elenco destacado de la obra de un consumado creador de la pintura barroca española de un Siglo de Oro que imponía su magisterio y su sabiduría popular: Antes que conde o duque, fraile de Guadalupe.

sábado, abril 12, 2008

El auténtico espíritu de equipo


El pasado jueves los jugadores del Getafe F.C. engrandecieron el fútbol, como deporte, y nos reconciliaron con el espectáculo. El estadio Alfonso Pérez cobró vida propia durante hora y media y se transformó en templo sagrado, totémico, donde se vivieron momentos épicos cargados de pasiones, sentimientos, alegrías y tristezas. El escritor Jorge Luis Borges apela en múltiples ocasiones a la épica como algo sublime, exarcebado, imperturbable, imaginario, eterno. En la obra El gaucho eleva la épica y la identifica con lo absoluto: Sólo perduran en el tiempo las cosas que no fueron del tiempo. La conducta de los jugadores del Getafe, diezmados, fue inusual, insólita, fuera del tiempo y de lo previsible. Sacaron la faz más ennoblecedora del ser humano. De ahí su grandeza.

El encuentro fue crucial y la suerte lo dirimió en una acción súbita, inesperada, dolorosa, injusta. El lance mortal fue imprevisible hasta el último segundo. Sobró una décima para hacer realidad el sueño de un sueño, la bella locura. No obstante, la proeza de los jugadores quedó impregnada de una pátina glorificadora, sublime. Permanecerá mucho tiempo en nuestra retina y en las galerías de nuestro recuerdo. Su heroísmo y su entrega sin reservas contribuyeron a sublimar el esfuerzo colectivo, el auténtico espíritu de equipo. El trabajo, el compromiso y el sacrificio fueron intensos, extenuantes para el logro del triunfo. Quedó entronizado para siempre el pundonor y el coraje. La acción heróica instantánea y comprometida siempre es terapéutica, balsámica en sus efectos e imperecedera.

Hicieron honor a su profesión con sufrimiento y esfuerzo. La vida en su discurrir se asemeja al fútbol, al deporte en general, por la capacidad de lucha para lograr el éxito, el triunfo o el salario de cada día y por la competitividad para lograrlo. A ésta hay que añadir constancia, voluntad, dedicación y riesgos no exentos de azar. El escritor romano, Cicerón decía que es el azar y no la prudencia quien rige la vida. Pero en el siglo XIX Louis Pasteur, químico y biólogo francés, decía que el azar favorece a una mente bien entrenada. Con los valores, las virtudes y las acciones prodigiosas del Getafe nos identifcamos todos. Esa noche todos los españoles bien nacidos tuvimos y vivimos el mismo sueño. Y al desaliento final y a la tristeza se unió un sentimiento que rebasa la veneración y la admiración: el pleno e indulgente afecto por el Getafe F.C.

Termino, como no podía ser de otra forma, con unas palabras de Borges ensalzando la conducta de los héroes: Supiste que vencer o ser vencido son caras de un Azar indiferente, que no hay otra virtud que ser valiente. Es cierto que no todos podemos ser héroes o valientes pero muchos nos apartamos a un lado y les aplaudimos calurosamente al pasar.

sábado, abril 05, 2008

El ADN del emprendedor


Cuando el 1 de noviembre pasado inicié esta máxima aventura de angustia y seducción no pensaba que cinco meses después iba a ser fiel a la cita, todos los sábados, con una precisión casi mágica. Hoy voy a escribir sobre una materia que me es muy familiar: el emprendedor o empresario. Al margen de mi formación académica, lo soy y lo ejerzo desde hace muchos años. Hay quien ha dicho que escribir sobre una materia muy familiar suele no ser estimulante. El emprendedor ¿nace o se hace? ¿Existe un perfil psicológico del emprendedor o emprendedora? EL ADN es una molécula gigante que contiene la información genética y hereditaria. Las moléculas de ADN son las unidades elementales a partir de las cuales se conforman los genes. ¿Tienen los empresarios un ADN especial? El diccionario de la Real Academia Española define al emprendedor como la persona que acomete con resolución acciones dificultosas o azarosas. Pero a mí me gusta otra acepción: Tomar el camino con resolución de llegar a un punto. Todos en nuestra vida, de forma consciente o inconsciente, nos hemos marcado algún objetivo. Y para lograrlo hemos planificado o definido un plan estratégico. Un plan muy sencillo y elemental: ¿Qué queremos? ¿Quién lo va a realizar? ¿Cómo lo vamos hacer? ¿Cuándo se va a ejecutar? y ¿Cuánto nos va a costar?
Toda empresa nace de una idea, un primer paso. Como el gran proverbio chino: La más larga caminata empieza por un paso. Michael Porter, profesor en la Escuela de Negocios de Harvard (USA) es el gran gurú de la estrategia competitiva en la Empresa.

Cualquier pueblo o país que pretenda generar riqueza o tener un crecimiento sostenible ha de desarrollar una cultura emprendedora. En la cumbre de Lisboa del año 2000 la Unión Europea se marcó un objetivo estratégico con el horizonte puesto en el año 2010: Ser la economía más competitiva y dinámica del mundo basada en el conocimiento, capaz de alcanzar un crecimiento económico sostenible con más y mejores puestos de trabajo y una mayor cohesión social. Riqueza y empresa tienen un tronco común. Hay unas características básicas que son afines a todos los emprendedores que tienen éxito: Motivación, liderazgo, capacidad para asumir riesgos, innovación, necesidad de lograr el objetivo, persistencia, autoconfianza y autonomía. Algunas son propiedades innatas pero otras se aprenden y se desarrollan en el tiempo. Por ello, el emprendedor nace y se hace. No obstante, el principal motivo que esgrimen los jóvenes para no lanzarse a la aventura de crear una empresa se encuentra en el miedo al fracaso. En España tenemos unos hábitos mentales perversos, fruto de nuestros complejos, al que triunfa le envidiamos -nuestro gran pecado capital-, le atacamos e intentamos destruirle por sus éxitos y al que fracasa le humillamos y le hundimos para que no levante cabeza. Y para asombro y sórdida pesadilla elevamos al aventurero y al mediocre.

España ocupa, junto a Italia o Grecia, una de las últimas posiciones en la creación y puesta en marcha de negocios innovadores. Más de la mitad de las empresas de nueva creación no llegan a celebrar ni siquiera su primer año de vida y el 90% no llega a superar una década de existencia. Ante esta situación, el espíritu emprendedor en España carece de atractivos y los universitarios prefieren trabajar para una gran empresa o, en su defecto, convertirse en funcionarios de la Admistración Pública. Según datos de la IE Business School (Instituto de Empresa), los emprendedores españoles son los menos ambiciosos de Europa, junto a los griegos, ya que menos de un 0,5% espera crear un negocio de alto crecimiento que, en poco tiempo, logre alcanzar un tamaño significante. La media de españoles que deciden levantar un negocio es del 7,2%, mientras que los inmigrantes son los más activos cuando se habla de crear una empresa, ya que el 13% de los que viven en España se decantan por esta opción.

Para que haya desarrollo tiene que existir competencia empresarial y rivalidad intensa. La intervención estatal esclerotiza la competencia. Las naciones más desarrolladas lo han hecho en unas condiciones de intensa competencia interna. Las hegemonías, los monopolios y las pretensiones siderales de exclusividad y altos precios deben caer. La libre competencia debe luchar contra los dominios de los mercados. Ésta provoca innovaciones e impulsa el progreso. Con la extensión e intensificación de la competencia aumenta el interés por la competitividad de las naciones, regiones, ciudades y pueblos.

Hay dos máximas sobre el éxito con las que me identifico, una de Ralph Waldo Emerson, escritor, filósofo y poeta americano del siglo XIX: La confianza en uno mismo es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito. Otra de Orison Swett Marden, también escritor americano del siglo XIX: No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos.

sábado, marzo 29, 2008

El mundo de Borges


Ya he desvelado, y por eso me "oculto" bajo su nombre, que mi filósofo favorito es el errante Diógenes el Cínico. A los madrigaleños que leen este blog y preguntan en el pueblo o fuera de él, o comentan en los foros de internet el auténtico nombre del tal Diógenes, les plantéo el siguiente acertijo: Lo que fue y lo que es , el pasado y el presente , las cosas que he tenido y las que tengo, en unos pocos meses estarán por ahí o aquí. Este es un pequeño laberinto tranquilo, una pasión irredenta, una singladura abierta apasionante, una sublime terapia o una metáfora borgeana que desfigura el rigor de las palabras. De cualquier forma, mi nombre de pila no tiene más valor ni importancia que mis deseos de saber o conocer, y mi búsqueda gozosa de la excelencia en las distintas facetas de la vida.

Hoy voy a descubrir a mi escritor predilecto, el argentino, ya fallecido, Jorge Luis Borges. Parece verosimil que cuando elegimos nos limitamos pero con él me identifica su biblioteca de preferencias y la no saciada curiosidad. Y además suscribo literalmente una de sus máximas: No sé si soy un buen escritor; creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector. Su construcción literaria me parece de singular belleza, de asombrosa erudición, rica en ideas, en formas y en abstracciones. Su prosa florida es, a veces difícil, hermética, distante y desgarrada. Vive de espaldas a la vida real. Todo lo sacrifica por la causa literaria. Dice en su Autobiografía que durante toda su vida llegó a las cosas después de haberlas transitado en los libros. Amigo Bianchi: He nacido el año mil novecientos en Buenos Aires, en la entraña de la ciudad (calle Tucumán esquina Esmeralda). He surtido a la poesía argentina de almacenes y ponientes rosados, de inquietaciones metafísicas, de patios austeros y otro cachivacherío. Su mentira es frívola e irrelevante. Borges nació en 1899 y en esta carta a su amigo se quitó un año de encima. Años después rectifica. Pasó su adolescencia y se educó en Ginebra, vivió en España, se casó con su secretaria Maria Kodama, hija de un arquitecto japonés, en 1986, pocos meses antes de su muerte. Ésta colaboró con Borges en el libro Atlas, testimonio de viajes que ambos realizaron juntos alrededor del mundo. De vuelta de todo, regresó a Buenos Aires. Murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.

Borges tiene dos linajes distintos, a la vez opuestos y complementarios. Su madre, hija de militar, Leonor Acevedo, tiene ascendencia de los primeros españoles que llegaron a Buenos Aires, Juan de Garay e Irala. El paterno es básicamente intelectual, libresco y anglófono. Su padre, Jorgue Guillermo Borges, era abogado, anarquista, discípulo de Spencer que enseñaba psicología en la Escuela Normal de Lenguas Vivas y dictaba sus clases en inglés. Era el hijo menor de una inglesa de Staffordshire, Fanny Haslam, una mujer cortés, reservada y, según Borges, gran lectora casada con el coronel Francisco Borges. Dos linajes opuestos, del lado paterno los libros, la lengua inglesa, el pensamiento, la sensibilidad, la cultura; del materno la guerra, el coraje, la acción y un cierto déficit intelectual que Borges nunca disimulará: Cuando se es de familia criolla o puramente española, entonces por lo general, no se es intelectual. Lo veo en la familia de mi madre los Azevedo, son de una ignorancia inconcebible. En ese dilema familiar, Borges se queda del lado de los libros. Lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses. Algunos de sus detractores "vitalistas" le han reprochado que sea un ratón de biblioteca. De sí mismo afirma: Si se me preguntara cuál ha sido el principal acontecimiento de mi vida contestaría que lo fue la biblioteca de mi padre. A veces pienso que nunca he salido de esa biblioteca. Los recuerdos de su infancia sobreviven en esa habitación. Es su espacio aleph. Aquí nació y se desarrolló su saber enciclopédico, su erudición casi insultante. ¡Oh ironía! A los 56 años, cuando está ciego y ya no puede ver los libros, tras el derrocamiento de Perón, es nombrado director de la Biblioteca Nacional.

Muy joven publica dos libros de versos: Fervor de Buenos Aires y Luna de enfrente y dos ensayos: El tamaño de mi esperanza e Inquisiciones. A los treinta años, ya piensa como escritor en algo que pueda ser leído dos veces. En 1929 empieza a escribir el libro sobre Evaristo Carriego, amigo personal de su padre. Empieza a ganar premios con los versos Cuaderno San Martín De finales de los años treinta a mediados de los cincuenta es la gran obra borgeana: Ficciones, El Aleph u Otras inquisiciones. Destacan la perfección del estilo y la erudición. Después decenas de libros: Biblioteca personal, Prólogos con un prólogo de prólogos, Nueve ensayos dantescos, Historia de la eternidad, la memoria de Shakespeare, El libro de arena y otros. A partir de 1955 con la pérdida de la vista tenemos el Borges de la voz y la palabra. Necesita de los demás para escribir, imposibilitado de leer y escribir por sus propios medios. A los 70 años, dicta y escribe su último gran libro El informe de Brodie, redacción de cuentos directos, realistas. Alan Pauls ha expresado que existen dos frentes borgeanos, una cierta forma de ambivalencia, como si Borges fuera una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde con dos maneras de hacer literatura: una culta, hermética, intelectual, dirigida a un cenáculo de amigos e iniciados; la otra popular, accesible, ligera, dirigida a un público masivo y anónimo. Remedando a Borges, el texto de un blog en intenet es una cosa entre las cosas, un texto perdido entre los miles o cientos de miles de blogs que pueblan el indiferente universo de redes lógicas y globales interconectadas, hasta que da con su lector o con el hombre destinado. La rosa es sin porqué y el arte sucede. Ojalá seas el lector que este texto esperaba. Ese misterio hermoso se llama sorpresa o quizás belleza.

sábado, marzo 22, 2008

El sueño de Dios


Mi infancia madrigaleña me trae abundantes recuerdos relacionados con la Semana Santa. Dice la tradición o mi imaginación -para los agnósticos- que Dios, definido a sí mismo como Soy el que Soy , en su eternidad, tuvo un sueño y al despertar decidió enviar a su Hijo a la tierra. Fue un atributo de la mente de Dios. Con la creación empezó el espacio y el tiempo, con Cristo empezó el calendario cristiano. La creencia común es que el tiempo fluye del pasado hacia el porvenir. Entendemos que Platón en el Timeo dijera que el tiempo es una imagen móvil de la eternidad.

La Semana Santa religiosa nos recuerda, una vez más, la pasión y muerte de Jesús de Nazaret. Desde hace medio siglo a hoy ha cambiado mucho. A la Pascua se llegaba tras la Cuaresma, cuarenta días de ayuno y abstinencia de comer carne y otros muchos productos. Esta imitación de los cuarenta días de Jesús en el desierto se inició en el concilio de Nicea en el año 325. A lo largo de los tiempos ha ido evolucionando. En los siglos XVI y XVII, durante más de 150 días no se podía comer carne ni grasas de animales, ni leche ni huevos. En esta época los Papas empiezan a hacer concesiones y otorgan las denominadas Bulas, privilegios o dispensas sobre el ayuno y la abstinencia en atención a los servicios prestados a la Iglesia como ayudas en las guerras contra los infieles. Para España se estableció la Bula de la Santa Cruzada cuyos privilegios eran similares a los que se otorgaron a los Cruzados de Tierra Santa. En 1566 Pio V promulgó el Penitemini en el que estableció todos los viernes del año como día de abstinencia en los que estaba prohibido comer carne y el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo como días de ayuno y abstinencia que eran días de pescado.

Esta imposición eclesiástica llegó hasta la mitad del siglo XX, año 1960, en que los que tenían dinero en Madrigal iban al señor cura, D. Martín, para comprar la bula previo pago de una peseta y poder comer carne todos los viernes del año, excepto en la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. El documento llevaba la firma del Papa Pío XII (1939-1958). La abolición de las bulas llegó con Juan XXIII
(1958-1963)durante el Concilio Vaticano II. El menú madrigaleño de los viernes de cuaresma era el potaje con espinacas y bacalao. Mi abuela María me preparaba como postre de las fiestas unas deliciosas natillas o un excelente arroz con leche, pues sabía que eran mis platos favoritos. Sofía, mi abuela materna, me llevaba de la mano a las procesiones. De todas ellas las que más me conmovían e impresionaban eran la del Santo Entierro, la valiosa y artística talla medieval del Cristo yacente y doliente en la urna de cristal o la serena expresión, pese a la angustia, de la Virgen de los Dolores. Nunca entendí por qué durante la Cuaresma y Semana Santa, hasta el Domingo de Resurrección, las imágenes de la Iglesia estaban tapadas con paños morados o negros.¿Anunciaban el luto por la muerte de Cristo? Me fijaba especialmente en ellas cuando el Viernes Santo asistía al Sermón de las siete palabras que Jesús pronunció antes de expirar. Mis ojos infantiles estaban llenos de curiosidad, de inocencia y de emoción. Esos días, se imponía el silencio de las campanas o campanillas y se escuchaba el sonido seco y bronco de las carracas. El cine se cerraba y las radios sólo emitían música sacra. Son vivencias y tradiciones perdidas o superadas por el transcurso del tiempo. Hoy cada uno vive la Semana Santa de forma diferente y para cada persona tiene distinto significado. Lope de Vega nos la recordaba en sus Rimas Sacras escritas en 1614.

¡Cuántas veces, Señor, me habéis llamado,
y cuántas con vergüenza he respondido,
desnudo como Adán, aunque vestido
de las hojas del árbol del pecado!

Seguí mil veces vuestro pie sagrado,
fácil de asir, en una Cruz asido,
y atrás volví otras tantas atrevido,
al mismo precio que me habéis comprado.

Besos de paz os di para ofenderos,
pero si fugitivos de su dueño
hierran cuando los hallan los esclavos,

hoy me vuelvo con lágrimas a veros;
clavadme vos a vos en vuestro leño
y tendreisme seguro con tres clavos. (Rima XV)

sábado, marzo 15, 2008

La búsqueda de la felicidad


A lo largo del tiempo, numerosos sabios, filósofos y pensadores nos han dado las claves para ser felices. Las antiguas civilizaciones querían conocer su futuro observando el presagio de los astros o el vuelo de las aves o el signo de las manos. Eran sus arcanos más íntimos. Hoy exploramos los vaticinios del horóscopo o conocemos nuestra carta astral o entregamos nuestra mano a la gitana para que nos lea la buenaventura. Nada ha cambiado sobre el futuro y la felicidad en el signo de los tiempos. Muchos de los que lean este artículo tendrán notorias razones para pensar que vivimos marcados por nuestro destino y nada podemos hacer para cambiarlo. Pero en el indiferente universo, los filósofos han buscado en las galerías de su memoria y nos han dado sabias y sutiles máximas para ser feliz.

Allá por el año 341 a.C. nació en la isla de Samos un niño denominado Epicuro, de temprana vocación por la filosofía que nos ha ofrecido un elenco de mensajes y principios para adentrarnos en ese misterio hermoso que es la felicidad. Hay otros muchos nombres que las generaciones actuales y las venideras no se resignarán a olvidar. Epicuro tenía treinta y cinco años cuando fijó su residencia en Atenas. Vivía en un jardín que la tradición reseñaba como idílico cuando en realidad era un modesto huerto. Séneca nos cuenta que en la entrada había una inscripción que invitaba a la alegría y a la confianza: Aquí te hallarás a gusto, huesped, aquí el placer es el bien supremo. En este pequeño huerto proponía una convivencia serena basada en el trato amable, el cultivo de la amistad, el rechazo a las riquezas y poderes, el encuentro con la naturaleza, madre, guía y protectora, la búsqueda de la sabiduría y alejar el temor a la muerte. Epicuro envejeció en su jardín rodeado de sus amigos y feliz a pesar de su limitada salud.

La vida epicúrea ha sido interpretada, defendida, elogiada o censurada por numerosos filósofos y pensadores elocuentes o sensibles: Cicerón, Lucrecio, Horacio, Séneca, Petronio, Shakespeare, Bocaccio, Cosma Raimondi de Cremona, Lorenzo Valla, Erasmo de Rotterdam, Petrarca, Gracian, Quevedo, Feijoo, Nietszche, Diderot, D'Holbach, Gabriele d'Annunzio y otros muchos. Epicuro niega el destino, propone la afirmación de la vida frente a la negación de la muerte. Hemos de gozar la vida, no prepararnos para la muerte. Es un agnóstico que incita a la intensidad de la vida marcada por los sentidos. Invita al placer como el principio y el término de una vida feliz. El placer máximo es la ausencia de todo dolor. A la amistad la considera como el más grande de los bienes. En los comienzos del siglo XXI la vida epicúrea está de plena actualidad. En una sociedad en crisis con pérdida de valores religiosos, cada vez más agnóstica y anticlerical, sólo queda la afirmación de la vida, el gozo, los placeres bien elegidos y vivir intensamente el tiempo. A nadie se le niega la posibilidad de ser feliz, la aventura de la amistad por la que se da la vida parece la mejor propuesta en una sociedad caótica.

Destacaré algunas de las sonoras y enfáticas máximas de Epicuro para una vida de felicidad: La sabiduría es germen de la felicidad y a todos alcanza por igual. El recto conocimiento de nuestros deseos conduce a la felicidad. El placer es el bien supremo. La prudencia es el más excelso de todos los bienes. Conoce la naturaleza, sólo si la escuchas serás feliz. La sensación es fuente del conocimiento. La amistad es la máxima bondad de la vida. La justicia se cimenta en un pacto de no agresión. Las leyes varían con las circunstancias. La naturaleza enseña que la felicidad reposa en el placer.

Bertrand Russell, premio Nobel de literatura en 1950, escribió en 1937, durante nuestra irracional guerra civil -parece un sarcasmo- un clásico para ser feliz: La conquista de la felicidad. José Antonio Marina y Marisa López en su Diccionario de los sentimientos tienen un capítulo dedicado a Historias de la alegría y la felicidad. En el año 2006, el psicólogo Bernabé Tierno ha publicado un libro con el título: Hoy, aquí y ahora. Estás a tiempo de ser feliz. De esta misma época es: El viaje a la felicidad de Eduardo Punset y Tropezar con la felicidad de Daniel Gilbert.

Nadie ha logrado destejer el arco iris ni darnos la fórmula mágica para ser siempre felices. Quizás lo mas importante es que seamos felices por un instante y que ese instante llene nuestra vida.

sábado, marzo 08, 2008

Día de reflexión


Hoy día de reflexión, tras el vil e irracional asesinato de ETA, del exconcejal del PSOE Isaías Carrasco, ayer en Mondragón, voy hacer honor al mensaje y a pensar en voz alta sobre nuestra actual democracia constitucional. El origen de la democracia nació en Grecia y específicamente en Atenas. La palabra democracia es la combinación de dos palabras griegas: Demos que significa el pueblo organizado y kratos que significa poder o gobierno.

La historia de la democracia ateniense tiene tres nombres y precursores concretos: Solón que vivió en el siglo VI-VII adC., considerado como uno de los Siete sabios de Grecia y conocido por la elaboración de la Constitución Soloniana que abolía las denominadas leyes draconianas elaboradas por el riguroso y duro Dracón que ocupó en la misma época el cargo de arconte epónimo, magistrado del gobierno. Clístenes que estableció el principio de igualdad de derechos para todos los ciudadanos e incrementó la participación popular en el gobierno y Pericles, rodeado de gloria, significado del nombre, excelente político, ciudadano honesto y virtuoso, promotor de las artes y la literatura, construyó la Acrópolis de Atenas, incluido el Partenón y fue el gran defensor de la democracia griega.

En la democracia actual hay tres valores que considero esenciales en un Presidente de Gobierno: Inteligencia, astucia y honestidad. De las definiciones que ofrece sobre inteligencia el diccionario de la RAE me quedo con la más adecuada para un buen presidente: habilidad, destreza y experiencia. También por definición, un hombre astuto es agudo, hábil para engañar o evitar el engaño. Sobre la honestidad, decencia u honradez en un político no hay discusión. Es un valor indiscutible.

En esta legislatura ya terminada, ha habido tres asuntos que han puesto a prueba la capacidad y astucia de nuestro presidente Zapatero, el nuevo Estatuto de Cataluña, la negociación con ETA y la situación económica. ¿Ha sido hábil Zapatero en la negociación del Estatuto? A las personas, incluidos los políticos, no hay que juzgarlas especialmente por sus palabras sino por sus hechos. Analicemos estos. ¿Qué consecuencias ha tenido el Estatuto de Cataluña al aprobarse sin el consenso de todos los partidos? Siete recursos en el Tribunal Constitucional. Uno, presentado por el Defensor del Pueblo, dos, por Comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE y los otros cuatro por el Partido Popular. ¿Cómo va a resolver al final el Tribunal Constitucional los recursos? ¿Visto lo visto en la querella penal de los Albertos, dependerá de quien gane la elecciones? ¿Ha sido astuto Zapatero en la negociación con ETA? ¿Siguió negociando tras el atentado de Barajas en la T4? ¿Mintió? ¿Cómo han terminado las negociaciones? Con ruptura de la tregua y nuevos asesinatos. En cuanto a la situación económica sólo dos datos de economía familiar: la inflación a final de febrero de 2004 era de 3,3% y a final de febrero de 2008 es de 4,4%, el número de parados en febrero de 2004 era de 1.751.894 personas y en febrero de 2008 es de 2.315.331 personas.¿Ha mejorado nuestra economía personal después de cuatro años? Son preguntas que cada uno puede responder y de las que no voy hacer ningún juicio de valor. Los datos y los hechos se constatan. ¿Le dará España a Zapatero una segunda oportunidad? Que cada persona que lea este blog saque sus propias conclusiones y vote el 9M lo que quiera. O con fuerza o con cabeza y corazón o con lo que quiera.

Tres mensajes para el día de reflexión. Uno de Charles de Gaulle: Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree. Otro de Arnold J. Toynbee: El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan. Y el tercero de Albert Einstein: El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.

sábado, marzo 01, 2008

II Centenario de la Guerra de la Independencia en Plasencia y Comarca


Este año se celebra el II Centenario de la Guerra de la Independencia en España. Del primer grito de auxilio fue autor el Alcalde de Móstoles: La Patria está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles acudid a salvarla. Mayo 2 de 1808. El Alcalde de Móstoles. La insurrección popular del 2 de mayo fue brutalmente reprimida por los franceses. El mensaje del Alcalde llegó muy rápido a Extremadura donde se organizó un levantamiento general contra los franceses al grito de ¡Viva Fernando VII y mueran los franceses! En Cáceres se formó una Junta de Gobierno encargada de coordinar y dirigir los asuntos públicos. Plasencia fue centro de comunicación y paso de las tropas francesas desde Castilla a Extremadura por el Puerto de Béjar y desde Navalmoral de la Mata y Talavera de la Reina hacia Badajoz y Portugal. Las instituciones tradicionales españolas fueron incapaces de controlar la situación y se produjo un vacío de poder que afectó al Antiguo Régimen. Nacen nuevas formas políticas liberales y constitucionales impulsadas por la voluntad popular.

En Plasencia y en los Santos de Maimona hubo derramamiento de sangre. Al amanecer del 8 de junio de 1808, al grito de muerte a los traidores afrancesados, se organizó un amotinamiento en la Plaza Mayor de Plasencia que concluyó con la detención y muerte de varios vecinos placentinos por connivencia con los invasores. Los ánimos se pacificaron con la intervención de Fray Manuel Redondo, religioso del Convento de San Francisco. Los placentinos constituyeron la Junta Local de armamento y defensa presidida por el obispo Lorenzo Igual de Soria. En primer lugar se pidió en la margen derecha del Tajo y en todos los pueblos próximos a Plasencia que todo aquel que pudiera se armara. Hubo una respuesta mayoritaria y con los armados se formaron cuatro batallones en Plasencia, Jaraiz de la Vera, Navalmoral de la Mata y Coria. Los que no tenían armas podían colaborar con dinero o con otras ayudas. Se consiguió una importante recaudación. La Junta Superior de Extremadura reunió un ejército de 13.000 hombres y más de 1.200 caballos, junto a otros voluntarios.

El 24 de diciembre se conoció que el general Lefevre se dirigía desde Talavera de la Reina a Plasencia con un ejército de 24.000 hombres. La Junta Local dispuso que cuantos hombres tuvieran armas tanto en Plasencia como en los pueblos limítrofes salieran hacia el río Tiétar y se apoderaran de las barcas de la Bazagona protejiendo la margen derecha de la mejor forma posible. El 25 de diciembre llegaron las tropas francesas al río y las tropas placentinas y veratas opusieron resistencia hasta el día siguiente en que el ejército francés lo pudo atravesar. En su camino hacia Plasencia llegaron a Malpartida donde en venganza saquearon e incendiaron más de 120 casas. Numerosos vecinos salvaron sus vidas huyendo de la población. El 28 de diciembre entraron por primera vez las tropas francesas en Plasencia. A lo largo de la guerra ocuparon la ciudad en otras once ocasiones. La crueldad de los franceses contra los vecinos de Malpartida de Plasencia extendió el miedo entre los placentinos que raudos abandonaron la ciudad. Se adelantaron 200 caballos dragones que apenas llegaron solicitaron al nuevo Corregidor, Francisco Serrano, provisiones y lugar de alojamiento para los 24.000 hombres, bajo amenazas de muerte, saqueo e incendio de los edificios privados y públicos. Pidieron 100.000 raciones de pan, carne, vino y raciones de paja y cebada para 4.000 caballos.

Los distintos destacamentos franceses que asaltaron Plasencia y los pueblos de alrededor estuvieron al mando de los mariscales Soult, Ney y Portier. En varias ocasiones saquearon completamente la ciudad y arrasaron las cosechas de uva, frutos, otros productos y cuanto ganado de toda clase y condición pudieron sacrificar. Además de las aportaciones que exigían en metálico de miles de reales. El 27 y 28 de julio de 1809, las tropas inglesas y españolas al mando del Duque de Wellington y el General Cuesta se enfrentaron a las francesas al mando del General Victor en el río Alberche junto a Cazalegas y obtuvieron una victoria parcial. El 1 de enero de 1810 la Junta Central que estaba refugiada en Cádiz convocó elecciones en toda España que eligieron a los diputados a Cortes que, en Cádiz, redactaron la Constitución de 1812. Extremadura logró reclutar un ejército de más de 20.000 hombres al mando del Marqués de la Romana. La ciudad de Plasencia con tantas invasiones tuvo una pérdida importante de vidas humanas, entregó a las tropas francesas 1.434.489 reales y quedó maltrecha y arruinada. La última presencia de huestes napoleónicas se produjo el 20 de julio de 1811 y su abandono definitivo el 21 de diciembre de ese mismo año. En estas fechas, tras varias derrotas, Napoleón comenzó a retirar sus ejércitos de España para organizar su campaña en Rusia.

sábado, febrero 23, 2008

La fundación de la Diócesis de Plasencia


Alfonso VIII de Castilla muestra voluntad de crear una nueva diócesis a finales del siglo XII en la Extremadura castellana para frenar la agresividad expansionista del reino de León en la repoblación, separado de Castilla a la muerte de Alfonso VII el Emperador. Era una tarea árdua por los muchos agentes que intervenían especialmente en el ámbito civil y religioso. Plasencia era entonces una ciudad de frontera expuesta al enemigo musulmán. La creación de un nuevo concejo implicaba el correspondiente obispado dentro del mismo territorio. Aunque en esta época el Papa tenía su jurisdicción y facultades eclesiásticas en la creación de las nuevas diócesis a través de los metropolitanos, en la práctica aceptaba las decisiones de los poderes civiles. A veces por encima de las razones jurídicas se imponían razones temporales o de eficacia. Con la fundación de la ciudad de Plasencia en la primavera de 1186 y la creación de la diócesis en 1188-1189 quedaba ordenado un territorio que mantuvo graves conflictos con las diócesis limítrofes y en especial con Ávila. El rey se desplazó personalmente desde Toledo el 12 de junio de 1186 y estableció el emplazamiento de la nueva ciudad junto al río Ambroz, afluente del Alagón, sobre unas ruinas romanas, y la denominó Ambrosia, “in diebus fundationis eiusdem urbis”, cambiado poco después el emplazamiento y el nombre por Plasencia. Para obviar obstáculos de la sede abulense el rey concedió a ésta las tercias de las rentas reales, en Plasencia ( 2 de enero de 1187 ), entre las que enumera los quintos, los portazgos, homicidios, caloñas, monedas, tiendas, marzazgo y vecinazgo de los judíos.

Alfonso VIII de Castilla negoció con Fernando II rey de León la devolución de Trujillo, Monfragüe, Santa Cruz y Montánchez el 21 de marzo de 1181 en Medina de Rioseco y marcaron temporalmente las fronteras de sus respectivos reinos en el límite del río Cea entre Valladolid y León. Las murallas placentinas que empezaban a construirse iban a frenar el peligro musulmán y el leonés pero provocarían un grave conflicto con Ávila por encontrarse dentro de su término. Un antiguo proyecto preveía la repoblación placentina dentro de la diócesis de Ávila a la que pertenecía. Incluso los primeros núcleos de población fueron impulsados por los obispos de Ávila, Sancho (1160-1181) y Domingo II (1187-1190) que presentó una queja al entonces Papa, Clemente III, pero éste, ante las instancias del rey, autorizó al año siguiente la creación de la nueva diócesis de Plasencia.

El arcediano nombrado por Ávila, Pedro de Taiaborch, fiel al clero y vecinos placentinos declarados en rebeldía contra el obispo abulense, es acusado de traidor por el prelado. Se encarga al arzobispo de Compostela la misión de convencer a los placentinos la vuelta a la jurisdicción y obediencia del obispo de Ávila. Pero fue éste, finalmente defensor de la causa del rey, el que ejecutó las letras pontificias de Clemente III y su bula papal instituyendo al obispo placentino. Toledo que aspiraba a lo mismo perdió protagonismo en esta causa. Pedro de Taiaborch candidato del rey para primer obispo no logró su objetivo y el cargo recayó en D. Bricio. Ávila siguió atacando la deslealtad de Taiaborch para no enfrentarse directamente con el rey y al final cedieron con la búsqueda de compensaciones reales. Pero la expansión de la diócesis de Plasencia hacia el norte y el sur generó nuevos conflictos con la de Ávila y especialmente con la incorporación de Béjar. En 1235 una bula de Gregorio IX otorgaba a Plasencia las iglesias de Béjar y Tornavacas.

La diócesis de Toledo, como primada de España desde 1088, también planteó su batalla y sus aspiraciones a Plasencia. El arzobisbo Rodrigo Jiménez de Rada reivindicó sobre el Papa Honorio III como referente geográfico y eclesiástico de la diócesis el denominado por los árabes como reino de Toledo. Y solicitó en un escrito expedido en Letrán el 8 de febrero de 1217 para la propia diócesis: «omnes illas ecclesias que sunt citra Chilon et MigneÇa et Magazella et Medellin et Turgellum et Safariz, iuxta flumen quod dicitur Tietar cum toto campo de Aranuelo versus Toletum construende». Todas aquellas iglesias de tierras extremeñas y placentinas de Miknasa, Magacela, Medellín, Trujillo, Jaraiz y todo el Campo de Arañuelo. Este conflicto estuvo presente durante varios años. Plasencia ganó la batalla territorial y el derecho a extender su jurisdicción extremeña, ratificada por el Papa y por el Rey, hasta el Guadiana. Reivindicó asimismo Toledo, como sede metropolitana, un supuesto "ius spirituale" sobre Plasencia contra Compostela, heredera histórica. A pesar de que algunos autores, sin pruebas documentales, manifiestan el triunfo de Toledo, en fechas posteriores Plasencia tenía presencia en los concilios provinciales compostelanos.

A partir del concordato de 1851, y durante casi siglo y medio la diócesis placentina fue sufragánea de la Iglesia Metropolitana de Toledo. Finalmente el 28 de julio de 1994, el Papa Juan Pablo II creó la provincia eclesiástica Emeritense- Pacense que agrupaba a las tres diócesis extremeñas: Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres, Plasencia. La extensión de la Diócesis es algo superior a los 10.000 km 2 repartidos en tres provincias: Cáceres (donde está la mayor parte del territorio diocesano y donde se localiza la capital del obispado, Plasencia), Badajoz (con ciudades como Don Benito, Guareña, Medellín patria de Hernán Cortés, y Navalvillar de Pela) y Salamanca con la ciudad de Béjar. El Obispo actual es Mons. Amadeo Rodríguez Magro (desde 31–VIII- 2003).

sábado, febrero 16, 2008

La talla de la Virgen de Guadalupe


No hay una fecha exacta sobre el comienzo de la devoción a la Virgen de Guadalupe. Distintos autores la sitúan entre la época de Alfonso X el Sabio (1252-1284)y su biznieto Alfonso XI de Borgoña, El Justiciero (1311-1350). En esta época se narra su aparición junto al río Guadalupe y el encuentro de su venerada imagen. Las antiguas leyendas dicen que se apareció a un pastor, anónimo entonces, e identificado como Gil de Santa María en el siglo XVI y como Gil Cordero en el siglo XVIII. En la Edad Media era habitual que los pastores en su extensa transhumancia por montes y valles encontraran imágenes que los cristianos en su huída de la persecución musulmana guardaban en cuevas o lugares recónditos. Diego de Écija cita las palabras que la Virgen transmitió al pastor en su aparición: No temas que yo soy la Madre de Dios, salvador del linaje humano; toma tu vaca y llévala al hato con las otras, y vete luego para tu tierra y dirás a los clérigos, lo que has visto y decirles has de mi parte que te envío allá, y que vengan a este lugar donde ahora estás, y hallarán ende una imagen mía. Y cuando la sacaren, diles que no la muden ni lleven de este lugar donde ahora está; más que hagan una casilla en la que la pongan. Ca tiempo vendrá en que en este lugar se haga una iglesia y casa muy notable y pueblo asaz grande.

La talla original de la Virgen de Guadalupe es de autor desconocido, en madera labrada y policromada. Es una escultura románica de finales del siglo XII con la Virgen sentada y el niño en su regazo. Una imagen sencilla de inspiración bizantina. Tiene una altura de cincuenta y nueve centímetros y pesa tres kilos novecientos setenta y cinco gramos. Destaca su faz negra, nariz recta, mentón ateniense y grandes ojos. Tiene los pies calzados con zapatos negros. La mano derecha, sustituida en el siglo XV, empuña el cetro. Éste y la corona son del siglo XIV. El Niño, con cara de adulto, está sentado en el regazo de su madre. Es del mismo estilo, época y autor de la Virgen. Mide veintitrés centímetros y pesa doscientos cinco gramos. Su mano derecha es de plata, labrada en el siglo XV en sustitución de la primitiva y en actitud de bendecir. Lleva corona regia.

La imagen ha tenido varias modificaciones. La más antigua se realizó en el siglo XIV para presentarla vestida con suntuosas telas: saya, manto, toca, corona y cetro. Y la más moderna en 1984, restaurada totalmente por un equipo de especialistas formado por Joaquín Arquillo, Silvia Martínez y Juan Abad dirigidos por el catedrático Francisco Arquillo Torres. En 1928 se reforzó la imagen para que soportara el peso de la nueva corona obra del orfebre Félix Granda con motivo de la coronación canónica de la imagen. En 1967 se hizo un importante trabajo de tratamiento contra termitas y otros insectos realizado por Sebastián de la Torre Arredondo. Éste otorga a la talla una excesiva antigüedad y remonta su origen al siglo VI en plena época visigótica. El 10 de agosto de 1975, el catedrático de Arte e Iconografía de la Universidad de Sevilla, José Hernández Díaz examinó minuciosamente la escultura e hizo un valioso informe técnico de la misma que dató como finales del siglo XII. En próximos artículos me referiré a la epoca de construcción del Monasterio e Iglesia.

sábado, febrero 09, 2008

La salud a través de la actividad física


"Mens sana in corpore sano" es una frase latina que forma parte de una plegaria a los dioses del poeta latino Juvenal que vivió entre finales del siglo I y principios del siglo II de nuestra era. El poeta nos enseña a pedir lo que más nos conviene: la salud integral de la mente, el cuerpo y el alma. Una mente sana, un cuerpo sano y un alma fuerte. La práctica de actividad física de forma regular acondicionada a las características de cada uno aporta efectos beneficiosos para la salud. Esta afirmación está probada por numerosos científicos en el transcurso de los siglos y especialmente en el nuestro. En la Grecia clásica ya encontramos vínculos entre el ejercicio físico y un buen estado de salud. Los efectos perniciosos del sedentarismo han creado una conciencia social sobre el ejercicio y la salud física y psíquica de la persona. En 1948, la OMS definió la salud y aún esta vigente: la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no tan sólo la ausencia de enfermedad. Cuando mencionamos la salud lo hacemos desde una perspectiva integral. A través de la actividad física influimos en la salud como acción preventiva, efectos sobre el bienestar y función rehabilitadora.

Un humanista inglés del Renacimiento, Richard Mulcaster, escribió en 1581 una obra denominada Positions sobre el ejercicio físico, la educación y la salud. Destacaba la importancia de educar en los primeros años conjuntamente lo físico, lo intelectual y lo espiritual para formar un hombre integral. En la historia de Inglaterra está considerado como el padre de la pedagogía inglesa. Favorecía una educación armónica y equilibrada en la que el cuerpo tenía un papel relevante y la educación física era fundamental para el mantenimiento y progreso de la salud comunitaria. Sus conceptos de salud y enfermedad eran similares a los que tenían Hipócrates, médico griego del siglo V adC, y Galeno también griego del siglo II ddC. Tanto Mulcaster como los principales investigadores de nuestro siglo exponen tres clases de hábitos de vida saludable:

- Una alimentación correcta.
- La práctica adecuada y regular de actividad física.
- Descanso adecuado y de duración a propiada.

El sedentarismo deteriora el organismo y lo conduce a la enfermedad. En nuestra sociedad actual la práctica habitual de ejercicio físico tiene más sentido que nunca. En la cuarta Conferencia de Promoción para la Salud celebrada en Yakarta (Indonesia) en 1997 se consideró a la actividad física como una de las diez principales prioridades para la promoción de la salud pública y uno de los desafíos futuros más importantes. Interesa más desde el punto de vista de la salud pública lograr que la población sedentaria se convierta en activa que los activos incrementen su nivel de práctica. En la actualidad, la actividad física es una herramienta de prevención de las enfermedades denominadas "de la civilización o degenerativas". Contribuye a alargar la vida y a mejorar todas las funciones orgánicas. El ejercicio tiene efectos beneficiosos sobre el aparato respiratorio: Entrena los pulmones, ensancha el torax y limpia los conductos. En el aparato cardiovascular: limpia los conductos de la sangre y ayuda a que fluya. Sobre el metabolismo, se incrementa el calor natural, mejora el apetito, alivia las digestiones pesadas, libera los humores innecesarios y ayuda a desechar los excrementos que no sirven para nada. Finalmente sobre el aparato locomotor, moldea partes del cuerpo, evita el entumecimiento, fortalece la extremidades débiles, mantiene las articulaciones con movilidad, sujeta los ligamentos, activa los músculos y fortalece los tendones. Pero este ejercicio físico como cualquier manifestación humana tiene un componente físico, psíquico y social.

Los últimos estudios en población general indican que la práctica de una actividad física regular, estable y moderada ayuda a mejorar tanto la salud física como la psicológica, incrementando y mejorando la calidad de vida. La práctica de ejercicio regular contribuye a instaurar estilos de vida más saludables y a reducir o eliminar factores de riesgo asociados al sedentarismo. La actividad física reduce la tasa de mortalidad por enfermedades coronarias, disminuye la tensión arterial y ayuda a la pérdida de peso. Disminuye el riesgo de padecer diabetes. Si no ha cambiado su estilo de vida aún está a tiempo. Estimule el hábito hacia el deporte o la actividad física y notará sensación de bienestar. Paseos rápidos, carreras, natación, subir y bajar escaleras, ciclismo, danzas y bailes, senderismo, esquí o remo son prácticas aeróbicas que incrementan la acción del sistema pulmonar o cardiovascular. Hay que eliminar con el ejercicio el sobrepeso y tener una actividad física superior. Este ejercicio es necesario en todas las edades y es un factor protector ante los hábitos nocivos(tabaco, alcohol y otras drogas). El cardiólogo español Valentín Fuster acaba de afirmar que en los últimos años, la evidencia científica de la bondad del ejercicio físico para nuestra salud es abrumadora. Mover los músculos activa cascadas moleculares beneficiosas para innumerables funciones metabólicas y el nivel de endorfinas (sustancias que nos proporcionan serenidad y placer) se mantiene elevado. Y los males que afectan a nuestra sociedad, como el estrés crónico, la ansiedad y la depresión se mantienen a raya. La salud se alcanza a través de la actividad física y ésta última tendría que ser una prioridad clara para cualquier político. Terminamos como empezamos: «orandum est ut sit mens sana in corpore sano. » Pidamos a los dioses decía Juvenal o a Dios digo yo (para los creyentes) que tengamos una mente sana en un cuerpo sano. Teniendo salud se puede alcanzar todo lo demás.

domingo, febrero 03, 2008

La recreación del Carnaval


Madrigal ha disfrutado hoy de la fiesta del Carnaval. Todo el pueblo estaba en la calle y participaba recreándose en el espectáculo público. Ha vuelto con fuerza el poder subversivo de los disfraces y las máscaras. En su elección y elaboración ha habido una gran dosis de creatividad y fantasía. Las comparsas con sus bailes, pantomimas y parodias musicales han transformado la calle en un gran escenario teatral de sátira y diversión. Actores de todas las edades que con su amplia gama de disfraces y maquillajes en variados colores y distintos personajes, héroes, villanos, princesas, indios, representaron magistralmente la divertida comedia del arte. El Carnaval, en sus orígenes, era una fiesta de diversión y desenfreno, hedonista y libertina.

La palabra carnaval tiene origen latino, carnem levare, ausencia o adios a las carnes en los días de Cuaresma. Aunque está vinculada al calendario cristiano, en la época romana se celebraban unas fiestas similares en honor de Baco, dios pagano del vino, denominadas "bacanales" o en honor de Saturno, dios de la siembra y la cosecha, denominadas "saturnalias". El uso de las máscaras se encontró en el antiguo Egipto y en Grecia. Pero el uso preciso de la careta o máscara en Carnaval apareció en el de Venecia como medio de alegría o como vehículo de ocultación, venganza o conspiración o como método que facilitaba los romances o amoríos. En el transcurso de los años cada país, región o pueblo ha implantado sus formas o ha impuesto diferentes estilos, costumbres o vestimentas.

En El Libro de Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, de 1330 ya se narra la pelea que hubo entre don Carnal con la Cuaresma. En la Edad Media el Carnaval ya tenía vida propia, era una fiesta atrevida. La comida tenía un gran importancia. Cuaresma era la dueña de los habitantes del mar, el arenque, la ballena, el esturión mientras D. Carnal imponía gran cantidad de tocino, lomos y jamones. Cuaresma y Carnal, grandes rivales y enemigos luchan por la vida y por la fiesta. Ambos son caras de una misma moneda. Cuaresma tiene un autoritario reinado de cuarenta días y el resto del año gobierna Carnal. A este último se le asociaba con el sexo y la lujuria mientras Cuaresma practicaba la abstinencia sexual. El poema del Arcipreste está lleno de alusiones eróticas. La equivalencia mesa-cama tenía un claro simbolismo sexual. El Carnaval es un gran himno a la vida y una tremenda lucha contra la muerte. Al final explota el dique de la sexualidad reprimida y el instinto natural se impone con fuerza. Caen los tabúes dietéticos y sexuales. La muerte biológica espera y da paso al apetito sexual. La reproducción hace inmortal a la especie humana por encima de las vidas individuales. Como Unamuno reivindica la exigencia de no morir del todo, vivir siempre en los otros. Lo que no es eterno no es real.

En el Renacimiento, el Carnaval es una auténtica subversión de lo sagrado y lo profano, lo culto y lo popular, lo serio y lo jocoso. En nuestro siglo XXI vivimos permanentemente en Carnaval. Con nuestras máscaras y disfraces diarios soñamos despiertos. Somos lo que escenificamos o idealizamos. Buscamos cada mañana un personaje con fantasía y magia propia que huya de la vida monótona y al llegar la noche nos encontramos con el misterio de la realidad. Pero no hay que desfallecer. Antonio Machado decía que en España hace falta un loco que intente la aventura. Un loco ejemplar. Aún podemos demostrar nuestro espíritu quijotesco.

sábado, enero 26, 2008

El honor y la honra en la Edad Media bajo el Fuero de Plasencia


El artículo 18.1 de la Constitución Española de 1978 garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Actualmente está considerado como un derecho fundamental. Sin embargo a lo largo de la historia no ha sido un concepto unívoco ni ha tenido la misma significación. Ha dependido de las normas, valores sociales y morales vigentes en cada momento. El diccionario de la Real Academia Española define el honor como buena reputación y la honra como buena opinión y fama adquirida por la virtud y el mérito. Muchos autores de diferentes épocas han definido el honor o la honradez. Tácito decía que en un espíritu corrompido no cabe el honor. Publio Siro expresaba que el que ha perdido el honor ya no puede perder más. Cervantes manifestaba que es mejor la deshonra que se ignora que la honra que está puesta en la opinión de la gente. En sentido objetivo el honor es la reputación, buen nombre o fama de que goza, ante los demás, una determinada persona.

En la Edad Media el concepto del honor se ponía a prueba diariamente. El espíritu caballeresco medieval expresaba fidelidad al deber y a la honra. Por doquier y en todos los niveles de la sociedad se escuchaban expresiones: Por mi honra, por vuestra honra, salva mi honra. El Fuero de Plasencia y su extenso territorio llegaba en nuestra zona hasta la garganta de Chilla. Este Fuero contemplaba, entre otras muchas órdenes, la institución de la caballería formada por nobles caballeros, hombres buenos y vecinos honrados que mantenían a su cargo caballo y armadura para acudir en socorro del concejo o del rey y exterminar a los golfines, grupos de ladrones y forajidos que asaltaban en los caminos y tenían atemorizada a la población. Los caballeros tuvieron gran prestigio y reconocimiento popular por sus grandes gestas. De este siglo viene la expresión popular que ha llegado hasta nuestros días: Es todo un caballero.

Claudio Sánchez-Albornoz dice que del orgullo celta debió nacer el vivaz y arisco sentimiento del honor castellano que se tradujo en lealtad o se vertió en venganzas, dado su aislamiento con sus hermanos de allende el Pirineo. Una de las primeras conductas reprobadas en el Fuero de Plasencia era tirar de los cabellos a la mujer que se castigaba con diez maravedíes o de la barba al varón con cien. Quitar a uno sus ropas contra su voluntad hasta dejarle en cueros equivalía al pago de medio homicidio.Todo aquel que hiriese a otro con cohombro (variedad de pepino), melón, huevo o con cualquier otra cosa que pudiera ensuciarle, debe tributar diez maravedíes.Quien eche en la calle lechón, perrillo, gato muerto o ave, pechará cinco sueldos a la vecindad. Era un grave ultraje descabalgar a los caballeros o tirarles de la brida del caballo y se penalizaba con treinta maravedíes. El maltrato a los caballos estaba muy penado.

En esta época era despreciable la figura del calumniador y su ataque al honor de la persona. Los insultos como alevoso, traidor, leproso o falso, sin pruebas, invertido o hijo de invertido, pagaban diez maravedíes. Romper un diente pagaba cien maravedíes o apedrear puerta ajena treinta. Injuriar a una mujer llamándola puta, rocina o malata se castigaba con tres maravedíes. Al violador se le privaba de la vida con el ahorcamiento. Se castigaba a las mujeres que entraran en los baños públicos el día que correspondía a los hombres. El alcahuete o alcahueta eran las personas que concertaban o facilitaban una relación amorosa ilícita. La figura española de la Celestina o la vieja Trotaconventos. El alcahuete era ahorcado y la alcahueta quemada. El marido podía matar a la mujer cogida en adulterio y al adúltero. Cuando el marido sospechaba de adulterio ésta podía desmentirlo con el voto favorable de doce mujeres. Se recriminaba el yacimiento o la fornicación de la viuda en el lecho conyugal con un varón. Estaba tipificado como delito contra la honestidad la unión sexual consumada entre distintas razas, judío con con cristiana u otras. El que echara agua por la ventana o esputo o ensuciara a otro debía pagar diez maravedíes. Quizás de aquí nació el "agua va".

Arrojar estiercol o cualquier otro excremento a la cara o meterle un palo por el culo a otra persona se castigaba con doscientos maravedíes. Estaba prohibido echar en la calle, perros, cerdos o bestias muertas bajo multa de un maravedí. El duelo estaba admitido para probar la falsedad de los delitos de homicidio y la violación con la autorización de los alcaldes. En caso de homicidio, los parientes más cercanos desafiaban al sospechoso y si había cómplices podían desafiar hasta un máximo de cinco. En Plasencia se celebraban los duelos en domingo. Los límites eran marcados por los alcaldes y quien los pasaba se le consideraba vencido. Los combatientes juraban defender la verdad ante los Evangelios, y tras oir misa iniciaban el duelo armados con una lanza, dos espadas y un escudo, y cubiertos con loriga, yelmo y brafonera. Si al tercer día en la noche no se había vencido al retado, éste era creído. En esta época existían los enemigos temporales o los enemigos para siempre. Y como pena leve por trasgredir las normas del duelo los asistentes pagaban la caloña, una sanción económica.

sábado, enero 19, 2008

Curiosidades de la vida madrigaleña en el siglo XV


El rey Alfonso VIII funda "Plasencia y su tierra" en 1189 y le concede un amplio alfoz. Este último término expresa los diferentes pueblos que en el Privilegio de fundación forman parte de la jurisdicción de Plasencia. Alfonso VIII fue hijo de Sancho III y accede al trono en 1158 cuando sólo tenía tres años de edad. Relanzó la Reconquista y es conocido por el de Las Navas en la victoria que logró contra el califa almohade Muhammad An-Nasir el 16 de julio de 1212 en la Batalla de las Navas de Tolosa (Jaén). Las tierras se dividieron en Sexmos y Madrigal quedó integrada en el de La Vera, además se crearon el del Valle y Trasierra y del Campo de Arañuelo. Básicamente los ríos delimitaron los términos: La Vera bañada por el Tietar, El Valle por el Jerte y El Campo de Arañuelo en la zona comprendida entre el Tietar y el Tajo y las comarcas de Mirabel, Ibor y Almonte.

Algunas de estas tierras pertenecieron a Señoríos. Nuestro pueblo a final del siglo XIII quedó bajo el señor de Valverde, título que ostentó por primera vez Nuño Pérez de Monroy. Plasencia y la mayoría de sus tierras en 1442 pertenecieron al Condado de Pedro Estúñiga hasta que en 1488 los Reyes Católicos las incorporaron a su dominio real. Plasencia tuvo medio siglo de dominio señorial y Madrigal cinco siglos y medio. Las consecuencias se sintieron, pues el señor era dueño de vidas y haciendas al detentar el poder ejecutivo, legislativo y judicial. Favorecía sus intereses y nunca los del Concejo. Aunque estos para atender sus necesidades -salarios de los cargos públicos, obras y servicios de la ciudad, pueblo o aldea- tenían una hacienda propia constituida por los bienes de propiedad municipal denominados "propios"-tierras, montes, prados, bosques, casas, ríos, barcas- distintos de los "comunales" que eran de disfrute para todos los vecinos- dehesas comunales para pasto de animales, fuentes y otros-.

Había impuestos que gravaban el paso de personas, mercancías y ganado por el pueblo o caminos vecinales como el portazgo y el montazgo que no recaían sobre vecinos del pueblo o su cantidad era menor que para los forasteros. Los impuestos eran indirectos y se recaudaban a través de los cogedores o arrendadores. Durante la época del Señorío la mayoría de los arrendadores eran judíos. Eran los vigilantes de los intereses del Concejo o del Señor y los recaudadores de multas de las que se quedaban con un tercio o la mitad. Velaban escrupulosamente por el cumplimiento de las Ordenanzas del Concejo impuestas por el Señorío relacionadas con los bienes de propiedad municipal, con las relaciones comerciales o con la agricultura y ganadería. Había otros guardas nombrados por el Concejo con pleno conocimiento del Señor: los viñadores, que cuidaban la viñas, el porquero que sacaba cada día del pueblo o ciudad los puercos propiedad de los vecinos y los llevaba a la sierra, montes o rastrojos, los veedores y fieles que vigilaban los intercambios o tratos comerciales y el pastor del Concejo que guardaba los bueyes que pastaban en la dehesa boyal. Los bueyes eran utilizados como animales de tiro. En Plasencia estaba totalmente prohibido que los cerdos anduvieran por las calles y plazas de la ciudad. Los alguaciles o los pregoneros podían matar a cualquier puerco que encontraran durante el día en la ciudad. Por la noche cada propietario debía cuidar sus cerdos.

En este siglo se otorgaba un premio de 4 reales a quien matara un lobo mayor, 8 reales por una camada de cuatro o más lobos y 4 reales por menos de cuatro lobos. Para evitar fraudes con la presentación del mismo lobo en distintas ocasiones los escribanos del Concejo les cortaban las orejas. También había un premio de 24 maravedíes por cada águila capturada y 24 maravedíes por los polluelos. A estos, los escribanos les cortaban los picos. A los arrendadores que incumplían con sus obligaciones se les retiraba del cargo por perjuros, devolvían todas las rentas y recibían como pena corporal 100 azotes. En la Bazagona había varias barcas para cruzar personas, productos o ganados el río Tietar, la de Villanueva, El Losar y Jaranda (hoy Jarandilla). Pasar un hato de fuera costaba 20 maravedíes y una yegua cerrera de fuera 2 maravedíes. Hombre de pie: 2 maravedíes. Hombre con acémila o asno no paga la bestia. Hombre con caballo o mula 6 marevedíes. Las bellotas, los árboles y las maderas se vigilaban para evitar el abuso de los ganaderos y leñadores. En la Vera estaba prohibido varear las bellotas antes del 20 de septiembre bajo multa de 24 maravedíes. La quema de árboles de los montes concejiles de más de 10 pies de altura se castigaba con el destierro perpetuo. Si el desterrado no salía del pueblo o ciudad era sometido a la pena de muerte. El Concejo daba licencia para cortar madera. Estaba minuciosamente regulada la labor de los leñadores.

Resultaba difícil regular equitativamente la agricultura y la ganadería. Las viñas, las huertas, el lino, el cáñamo y las sementeras se acotaban y se protejían de los ganados. Había multas para los ganados por cabezas. Los fieles y regidores eran los mediadores en los conflictos de daños. Desde el 1 de mayo hasta Navidad estaba prohibido el paso por las viñas o cazar en ellas. Entre el 25 de julio y la fiesta de San Miguel estaba prohibido llevar los perros sin bozal. El Concejo fijaba las fechas de la vendimia. Se sancionaba el robo de uvas, cebada, aceitunas, higos y otros frutos. El ladrón que no podía pagar la multa era atado al rollo o picota durante un día. El sistema de explotación de la tierra de cereal era el arrendamiento: el señor ponía el arado, los bueyes o las mulas y el alimento de los animales. En las huertas ponía la simiente, la bestia y el alimento del animal. En Plasencia, los hortelanos eran mayoritariamente moros. Había distintas categorías: menestrales, oficiales y braceros.

La caza y la pesca estaban asimismo muy reguladas. Había multa de 24 maravedíes por cazar palomas caseras o de monte dentro de la ciudad o del pueblo. Estas especies estaban muy protegidas. Las ordenanzas de pesca establecían las vedas y formas de pescar. Se trataba de garantizar que hubiera pescado durante la Cuaresma. Desde San Miguel hasta el día de carnaval estaba prohibido pescar truchas y anguilas. Los judíos que se dedicaban al comercio eran principalmente traperos, sastres y zapateros. En lo relativo al establecimiento de pesos y precios era el Concejo el que los fijaba en el caso del pan y vigilaba el vino,la sal y la carne. Se sancionaban las irregularidades y la inexistencia de pesas para comprobación del comprador. Para evitar la subida de los precios de los productos básicos estaba prohibida la reventa o la intermediación. Estaba también prohibido comprar cabritos a los cabreros en dos leguas a la redonda para revenderlos bajo apercibiento de perderlos y multa de 24 maravedíes. Los dueños estaban obligados a venderlos vivos y a pie al precio y peso fijado por el Concejo. Había una prohibición de vender cabritos muertos. Con esta estructura y control de los precios y mercados de productos básicos era difícil que en el siglo XV la inflación terminara en el 4,2% como ha ocurrido en el actual siglo y año 2007. Pero creo que ninguno nos cambiaríamos, ni desearíamos haber vivido en en el siglo XV. Nuestros antepasados no estaban satisfechos con la calidad de vida que tenían bajo el Señorío de Valverde.

sábado, enero 12, 2008

La gastronomía madrigaleña, el gusto por lo sencillo y natural


Nuestro límite con Ávila y Toledo ha influido en algunas de nuestras costumbres, en nuestro folklore, en nuestro habla y también en nuestra gastronomía. Aunque esencialmente nuestra cocina forma parte de la cultura gastronómica extremeña. La cocina extremeña ha tenido tres importantes centros culinarios a lo largo de la Edad Media: Guadalupe, Alcántara y Yuste. La cocina del Monasterio de Guadalupe núcleo central de sabores celestiales en la antiguedad, sin continuidad en los últimos siglos. Alcántara, sede de la Orden Militar a la que dio su nombre, donde estaba el Monasterio de los monjes Benitos que cocinaban exquisitos platos vinculados a la caza como faisán trufado, deliciosas perdices, refinado hígado de pato etc. y nuestro verato Monasterio de Yuste que desde que llegó Carlos V cambió las cultura gastronómica del Monasterio y de su entorno.

Pero Madrigal de la Vera como pueblo campesino y de pastoreo desarrolla una cocina sencilla con productos naturales de la tierra, la sierra, los huertos y las gargantas y ríos. El descubrimiento de América introdujo en nuestra cocina tres productos básicos: el pimiento, la patata y el tomate. Con el pimiento seco, origen del pimentón, se elaboran varios productos: las migas extremeñas, la chacinería de la matanza y otros, la patata fue básica para múltiples platos y el tomate para el gazpacho extremeño, ensaladas etc. Como campesinos nos alimentábamos fundamentalmente de la matanza anual del cerdo y como pastores al cuidado de cabras y ovejas tomábamos leche fresca de cabra recien ordeñada, queso fresco y algunos privilegiados, caldereta de cordero o cabrito en días festivos muy especiales. Inicialmente era una cocina humilde de supervivencia con pocos ingredientes acompañados siempre de ajo y laurel. En cada casa no faltaban cuatro o cinco gallinas que nos abastecían de huevos. El puchero de barro para el cocido diario y los morillos, el caldero para las migas, el mortero de madera para machar el ajo y posteriormente el almirez de bronce, el molinillo, las llares para colgar calderos y calentar el agua y las trébedes para colocar la sartén o el perol donde realizar los guisos eran útiles básicos de nuestra cocina familiar y tradicional. No faltaba la tinaja de barro con el agua para consumo y el socorrido botijo para la época estival.

El desayuno habitual era café torrefacto molido hecho en el puchero al amor de la lumbre con unas gotas de leche de cabra o vaca y las tradicionales migas con pimentón y torreznos o el tazón de café con azucar y pan "migao". En días festivos muy especiales el café o el chocolate se acompañaba de deliciosos churros que se compraban a la churrerra que los pregonaba por todo el pueblo. Yo gozaba en mi niñez de este privilegio, pues los churros los hacían y vendían mis abuelos maternos. En la fiesta patronal del Cristo de la Luz se tomaban los dulces tradicionales: perrunillas, mantecados, magdalenas o tirabuzones para acompañar el desayuno. En los días crudos del invierno se calentaban los músculos que soportaban el arado o la azada con una o dos copitas de aguardiente. A mitad de la mañana no faltaban en las alforjas de cada agricultor el tocino curado de la matanza, la morcilla de calabaza o el chorizo, la bota de vino, el queso de cabra y después de oveja, algún tomate y el pan de trigo o de centeno amasado en casa y cocido en la tahona de "tia" Fermina. La comida habitual durante todo el año, excepto en Semana Santa, era el cocido. Al caldo se le aderezaba con sopas de pan. Los fideos llegaron después. Los garbanzos se acompañaban principalmente con alguna patata y repollo. Se terminaba con el tocino, el relleno, la morcilla, el chorizo y la oreja de cerdo. De postre, las frutas de la tierra: sandía, melón, melocotón, peras u otras frutas tradicionales. En la cena se tomaban sopas con tomate o sopas con patatas. Algunas familias de origen toledano cenaban "gachas".

En Semana Santa, como era pecado comer carne, se suprimía el cocido, los embutidos y los dulces hechos con manteca de cerdo. En el desayuno se tomaba el café con pringadas fritas en aceite de oliva. La comida clásica era el potaje con espinacas, garbanzos, judías blancas y bacalao que no estaba al acceso de todos. Los huevos caseros y patatas fritas con aceite de oliva o tortilla de patatas eran platos excelentes. Como único pescado se consumían las sardinas enlatadas en aceite o secas denominadas arenques a las que había que eliminar las escamas golpeándolas entre el papel de estraza o algún pez de garganta o río: tencas, barbos, carpas o truchas. Era una época ideal para los golosos: de postre se comían natillas, flan de huevo o torrijas con leche o vino. En la fiesta de todos los Santos era tradicional el potaje de castañas. Mi abuela paterna lo hacía excelente. Se salía al campo a asarlas en la lata perforada. La castaña es muy apreciada desde antiguo, ya que por su contenido en féculas y azúcares tiene un importante valor nutritivo. En épocas de escasez era un alimento importante para los pobres. Las pilongas eran muy apreciadas.

En Nochebuena y Navidad, la familia que durante el año tenía medios económicos mataba el pollo, conejo o pavo que había engordado para estos días tan especiales en el corral de la casa o en el gallinero del campo. Con los hígados, riñones, asaduras y demás se hacía una sopa de menudillo que se tomaba de primer plato en los días festivos.

Hay otros platos tradicionales madrigaleños que saboreaba en la niñez y que durante la época adulta, por distintas circunstancias, no han tenido continuidad en mi dieta alimenticia: las "sopas canas" realizadas con leche y pan frito, la sopa de cachuela, las patatas "aliñás", hoy revolconas o machacadas, las carillas con tomate, las patatas guisadas con arroz, el arrope, los buñuelos, el "rin-ran" de verano etc..

La gastronomía madrigaleña es sencilla pero con sabor y nombre propio. Una cocina de tradición familiar con recetas de viva voz trasmitidas de generación en generación que afortunadamente los visitantes pueden degustar en alguno de los restaurantes del pueblo.

sábado, enero 05, 2008

Madrigal, "Espacio Limpio y Natural Protegido"


Desde hace años nuestro pueblo y su entorno natural es un gran foco de atracción para el ecoturismo o turismo de naturaleza. Es una modalidad turística que implica el disfrute de los recursos naturales en estado relativamente original y en la
que el objetivo principal del viaje se relaciona directamente con la naturaleza. Los propios vecinos y los visitantes no podemos olvidar que el medio ambiente es un activo clave con exigencias de calidad para la revalorización de los recursos turísticos. El turismo debe mantener un equilibrio entre los intereses sociales o económicos y la conservación de los valores naturales y culturales. Es de vital importancia el respeto a la diversidad biológica, a los procesos ecológicos esenciales y a los sistemas de defensa de la vida natural. A esto se une el respeto a las tradiciones y a las costumbres locales.

La conservación y el desarrollo del medioambiente es un valor en alza para muchos turistas de los países europeos más desarrollados. Eligen entornos naturales bien conservados o espacios naturales protegidos. No basta la calidad del producto o un buen servicio. Hay que añadir la calidad ambiental para conseguir la plena satisfacción del cliente y su fidelización. Es de suma importancia la conservación del entorno y del patrimonio natural, arquitectónico, cultural y social. Somos unos privilegiados al poseer una diversidad de ecosistemas de alto valor ecológico o paisajístico. Algunos de nuestros recursos naturales y de nuestra fauna y flora silvestre se encuentran en peligro de extinción. Los propios madrigaleños debemos mantener una conducta responsable evitando la degradación, el deterioro del medioambiente y la suciedad de nuestro hábitat. La garganta de Alardos en época estival es un área ambientalmente muy sensible, singular, y un destino masivo turístico de frágil equilibrio que necesita una mayor y mejor conservación. Hay que potenciarla interna y externamente como "espacio limpio". La rentabilidad económica no puede ser la depredadora de la naturaleza. La conservación de la biodiversidad no es un freno al desarrollo sino el motor de éste.

El desarrollo turístico de la Vera con su patrimonio histórico artístico ambiental y sus valores paisajísticos debe integrarse adecuadamente en su entorno. Pero este desarrollo exige buenas vías de comunicación, plazas hoteleras de calidad y adecuadas campañas de promoción y respeto al medio ambiente. En los últimos años la oferta de alojamiento ha experimentado un importante crecimiento con algunas casas y hoteles rurales admirables tanto en su tipología constructiva con la rehabilitación de espacios degradados como en su deliciosa gastronomía con la potenciación de la cocina autóctona, de la que alguna semana escribiremos. Muestran una gestión de calidad en todas sus actvidades: acogidas, servicios, equipamientos, instalaciones, promoción y comercialización.

Queremos que Madrigal tenga un entorno natural bien conservado y que las autoridades locales conciencien del respeto a su hábitat como "Espacio Limpio y Natural Protegido" al margen de la calificación oficial o legislación que lo declare. Debemos legar a nuestros herederos un patrimonio natural, arquitectónico, cultural y social mejor que el recibido de nuestros mayores.