martes, noviembre 01, 2011

Refranes, máximas y sentencias de Cervantes

Llevo  mucho tiempo intentando escribir sobre ETA y sobre las amenazas de muerte que recibimos, hace casi 30 años, los administradores de una empresa del país vasco, líder en el sector de herramientas de corte e importante en la industria auxiliar del automóvil. Pero confío un día no muy lejano-con plena libertad- poder hacerlo.

Mientras tanto, quiero destacar la excelente conferencia que ofreció el pasado 28 de octubre, nuestro querido hermano hervasense Rafael Jiménez Zamudio, catedrático de Filología Latina de la Universidad Autónoma de Madrid, en la sala capitular del Parador Nacional de Turismo de Plasencia  sobre Las tablillas cuneiformes y el origen de la escritura, ante un aforo completo que siguió la conferencia con gran expectación. Con un documento-guía que nos facilitó a todos los asistentes fue descifrando los textos, o mejor, los signos pictográficos traducidos a textos comprensibles, en sumerio, acadio paleobabilonio, acadio neoasirio, hitita cuneiforme para terminar con el signario del Antiguo Persa y con la escritura ugarítica. Tenemos la suerte de compartir el afecto de Rafael, un erudito de los siete u ocho profesores más importantes del mundo en sumerio, acadio y otras lenguas de la antigua Mesopotamia. Confiamos en que nos facilite el texto de la conferencia para ponerla a disposición de los numerosos amigos que la están esperando.

Y realizado el prólogo, quiero transmitir a mis amigos lectores que hoy hace cuatro años empezaba así este blog:  Hoy 1 de noviembre de 2007, día festivo, es una fecha especial para iniciar esta singladura abierta tan apasionante, Mundanesca. Para celebrarlo, nada mejor  que confesaros que soy un devoto admirador de Cervantes y de sus inmortales obras, llenas de refranes, inagotables proverbios, máximas y sentencias. Cada cierto tiempo, con la guía de Juan Suñé, docto cervantista de finales del siglo XIX, rendiré culto a las letras cervantinas como piden los cánones y las reglas del buen lenguaje, con alguna máxima o expresión del ingenio complutense que sean adecuadas para la noticia o acontecimiento del día.

Cervantes tuvo, desde muy joven, una vida muy activa y azarosa. Muy pronto, en su mocedad, con apenas 23 años, se emancipó de sus padres y marchó a Italia en 1570, al servicio del cardenal Aquaviva al que dejó muy pronto para pelear en la batalla de Lepanto donde perdió la mano izquierda de un arcabuzazo. Tardó más de un año en reponerse pero de inmediato se alistó para la toma de la Goleta. Con posterioridad, partió hacia Sicilia y recorrió parte de Italia. Al regresar a España con su hermano Rodrigo en la galera Sol, en 1575, fueron atacados por piratas berberiscos y llevados cautivos a Argel hasta 1580 que, liberado, desembarca en Valencia. Está en el combate naval de la Isla de San Miguel y embarca con la flota del Marqués de Santa Cruz para las Azores. En 1584, se casa en Esquivias donde reside hasta 1587. En 1588 reside en Sevilla como comisario para proveer de víveres a la armada. En 1594 es alcabalero en Granada donde cobra las tercias y alcabalas de la Real Hacienda. Cuando escribe la primera parte del Quijote residía en Valladolid rindiendo cuentas de sus cobros en Granada. En septiembre de 1608, con sesenta y un años de edad asiste en Madrid, donde residía, a la boda de su hija, y permanece en la capital hasta su muerte ocurrida el 23 de abril de 1616. Fue un gran experto en el retrato de los vicios y virtudes de gitanos, jiferos, rufianes, tahures, gariteros, fulleros, placeras, curiales, corchetes, alguaciles, médicos, boticarios, sastres, zapateros y de otros muchos personajes de la sociedad de su tiempo. Son muchos los refranes que pone en boca de Sancho Panza, una figura grande y humana.



A Rodríguez Zapatero le podemos aplicar el refran de la segunda parte del Quijote en su capítulo 40 que dice: Dios sufre a los malos pero no para siempre. Refrán que indica que el malo tarde o temprano lleva el castigo (político) merecido. O aquel otro del capítulo 71, también de la segunda parte del Quijote que dice: El asno sufre la carga, mas no la sobrecarga. Refran que denota que los males y las desgracias se pueden sobrellevar solamente hasta cierto punto.

Para Rajoy, y con la que está cayendo, le aplicamos el que aparece en el capítulo 43 de la segunda parte del Quijote: Al buen callar llaman Sancho. Recomienda la prudente moderación en el hablar. O el que se lee en el capítulo 52 de la segunda parte del Quijote y en el Coloquio de los perros: Al buen día métele en casa. Refrán que aconseja aprovechar las ocasiones favorables.

Rubalcaba tiene uno en la segunda parte del Quijote, capítulo 21: La culpa del asno no se ha de echar a la albarda. Refrán que se aplica a las personas que por no confesar sus errores y para disculpar sus yerros y defectos, los atribuyen a otros que no han tenido parte en ellos. O el del Evangelio de San Juan que se lee en los capítulos 25 y 50 de la segunda parte del Quijote: Operibus credite, et non verbis. Creed en las obras y no en las palabras.

Y finalmente, uno para José Blanco del capítulo segundo de la segunda parte del Quijote: Quando caput dolet, caetera membra dolent. Cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen.

Hasta que el cuerpo aguante y la mente pueda, continuaremos con el rico idioma castellano al que se le da el dulce y glorioso nombre, bien merecido, de la lengua de Cervantes.